domingo, 21 de junio de 2009

“DANIEL TINTE, RECREACIÓN EN LA MIXTURA”



Daniel, quizás perfeccionó la paciencia al deslizarse entre partituras blancas y, al verme llegar apresurada, sonríe calmo transmitiéndome confianza. Sobre la mesa descansa su séptimo disco, constituido por seis composiciones suyas, “Carnaval y desentierro”, “Folkbop”, “La malcriadita”, “Tinkunaku”, “Chayita africana” y “Swing del monte”, en las cuales participaron Daniel Tinte (piano), Richard Nant (trompeta y percusión), Fernando Lerman (saxos tenor y sopranos; flauta traversa), Fernando Botti (contrabajo) y Martín Misa (batería). Este trabajo discográfico es el resultado, hasta el momento, inédito en Salta, sobre la grabación “en vivo” de un recital que el compositor salteño ofreció en el Teatro de la Fundación Salta.

La conversación se inicia placenteramente y, desde la intriga por conocer sus nuevas producciones musicales, nos acercamos a sus pensamientos:

¿Qué opinas sobre las políticas culturales de Salta?
DT- Desde hace 20 años faltan políticas de difusión y de apoyo a los artistas locales. Lo preocupante es que hay buenos artistas en todos los géneros, pero el salteño siempre tiene que poner el lomo y acarrear todo y en la música es más complicado, más si uno hace su música y no es comercial. Podría llegar a ser comercial, porque en realidad lo comercial no es que no pueda serlo porque la música "sea mala" sino porque la gente no la conoce, es una cuestión de difusión, nada más.
Por ejemplo, me hubiera gustado tocar el 11 de Setiembre en la Casa de la Cultura, pero ahí piden que abone los mil pesos básicos para pagar el teatro; por eso prefiero ir a la Fundación Salta o a Plaza de Almas. Yo quería organizar un “Festival de Jazz Salteño”, pero hay que buscar otros ambientes para tocar, lugares alternativos, porque el artista va a seguir creando por más que el área de Cultura mire para otro lado. Y yo tomo fuerzas de todo ese “momento ingrato” para los salteños porque mientras más “vaya la contra” más creatividad vamos a tener por suerte, igual vamos a componer canciones. Yo tengo discos dedicados a la municipalidad, más allá de que nunca me hayan organizado ningún concierto.

¿Cuáles son tus referentes o influencias más fuertes?
DT- Al principio, escuchaba rock internacional de los ‘70 y después conocí el jazz, con Herbie Hancock, Bill Evans, Thelonius Monk, Keith Jarrett, Miles Davis, sin dejar de lado nuestro folclore.

¿Cómo fue tu trayectoria como músico salteño de jazz?
DT - Llegué a tocar con los mejores músicos del jazz argentino, acá en Salta toqué con la mayoría de los músicos de jazz y de rock, y con los chicos de la Orquesta Sinfónica que hacen jazz también los invité a grabar en el cuarto y quinto disco. El baterista estuvo en el cuarto, quinto, sexto, séptimo y también estará en el octavo que ya está grabado.

¿Actualmente tenés nuevas propuestas?
DT- Bueno, después de todo eso ahora armé una nueva banda para volver al rock después de 20 años. Vuelve el “Chinato” Torres en la batería, el “Palmito” Flores en bajo junto a un excelente cantante salteño “Rodilla” Farfán. La banda se llama “Incayavi Aymara Rock Band”.
Se puede hacer rock con otros instrumentos, en la banda que armé no va a llevar distorsión ni nada, el jazz estará “desde el piano”, la idea es que suene el folclore salteño en la fusión con el jazz.

¿Cuál es la característica distintiva de este séptimo disco?
DT- Bueno, este disco tiene varios méritos ya que es el primer disco salteño grabado en un Teatro de Salta, hemos desarmado un estudio de grabación, lo llevamos al teatro y lo grabamos al concierto en vivo en el año 2007. Es la primera vez que no voy a presentar el disco porque no tiene gracia presentar un “disco en vivo” ya que, justamente, se trata de un “disco en vivo”. Pero en realidad saldrán dos discos “en vivo” ya que el próximo disco, el octavo, es sobre un concierto que realicé en el 2008.

¿Percibís cambios en la música argentina?
DT -La nueva música argentina está muy unida al jazz.
Deben existir más de cuarenta músicos impresionantes que tienen una formación clásica y que, como argentinos, se criaron escuchando rock, folclore y tango. Entonces, ellos son los que harán la revolución pero aún no los escucharon porque tienen aproximadamente cuarenta años.
La revolución musical se viene con nuevos talentos que en realidad ya hicieron “el quiebre” en lo que es la música argentina. Si bien, ahora no son reconocidos, muchos de ellos van por entre el quinto y el décimo disco; pero claro, en Argentina, una vez que envejezcan unos diez años más, recién les prestarán atención.
La música ya dejó de ser “bohemia”. Los chicos que estudian música deben ser conscientes que, actualmente hay músicos de diez o quince años que tocan de todo. La única forma para que “evolucione la música” es estudiando.

¿Cómo describirías el panorama salteño musical?
DT- La música salteña está en un tremendo pozo, al gobierno nunca le va a interesar esto, pero los mismos músicos están más interesados en “hacerse famosos” que en prepararse “técnicamente”. Sin embargo, siempre están emergiendo buenos valores, excelentes guitarristas salteños como Salvador Rueda, Gustavo Kantor, Luis Ávila, han preparado a una saga de discípulos muy talentosos.
En lo que respecta al piano argentino el panorama es un poco restringido (Eduardo Lagos, Adolfo Ávalos, Ariel Ramírez) mientras que en Salta se destacan las creaciones del Cuchi Leguizamón y las de Juan José Botelli. No existen muchas innovaciones compositivas entre las propuestas de los intérpretes actuales.

¿En cuántos conciertos participas anualmente?
DT- Mirá, llega un momento en que el músico se cansa de invertir energías, yo toco desde los dieciséis hasta los treinta y seis años sin parar. Tocaba hasta 70 conciertos anuales. Toqué así hasta el 2005 y ahí dije “basta”, porque en Salta da lo mismo hacer 40 conciertos que hacer uno solo. En el año 2006 hice doce conciertos, en lugares estratégicos, y eso fue mucho más productivo para mí.

¿Cómo recibe el público salteño las nuevas propuestas musicales?
DT - El salteño “clásico” está encerrado en el folclore comercial, pero el público no tiene la culpa porque falta una política que fomente el desarrollo de las nuevas producciones. La gente no tiene la culpa de nada, si a ellos no les ofrecen nuevas producciones, ellos nunca van a saber que existen. Entonces, el músico no puede estar pensando en la difusión de su obra porque para esto es necesario que existan “gestores de cultura” y que sean creativos en el área política. Llega un momento que al músico solo le interesa la corchea, la negra, la redonda y listo. A mí solo me interesa la música, entonces yo me dedico a invertir y a concretar mis producciones.

¿Cómo vivís el momento de la creación musical?
DT - Es rarísimo, si la inspiración viene de noche, me quedo cantando hasta que llega la hora de levantarse y ahí lo anoto. Es un momento mágico, internamente estoy muy bien por dentro. Hay quienes se interesan por el dinero, pero a mí solo me interesa la música.

¿Qué elementos te interesan destacar en tus obras?
DT -Estoy interesado en fusionar el tema de la “comparsa salteña”, de los corsos, con el jazz y con el rock. En el nuevo disco habrán tres comparsas, presentamos un tema dedicado a los Teucos titulado “Teuco”, la de Jesús Ramón Vera se titula “El tumbadero” que está dedicada al Barrio 20 de Febrero y Villa Belgrano dedicada a los “Tonkas”.

¿Qué pretendes lograr con tus creaciones?
DT - Lo que intento hacer es fusionar el jazz con el folclore salteño. Por ejemplo, las influencias del Cuchi Leguizamón más Miles Davis. El público salteño hace más de 20 años que escucha lo mismo, es necesario sentarse a componer y ofrecer creaciones nuevas.

¿Qué otras expectativas tenés pendientes?
DT- Este año no voy a presentar el material de los dos discos que van a salir, porque esos discos fueron grabados en vivo y las bandas fueron un tanto irreales para mí. Este quinteto quedó en “stand by”.
Los músicos son de Buenos Aires. Nos juntamos y salió una música impresionante, yo les enviaba las composiciones veinte días antes y los chicos venían a Salta y tocábamos y cuando yo iba a Buenos Aires sucedía lo mismo, ensayábamos dos días antes y, listo, salíamos a tocar.
Pero quiero conformar una banda más real. Se trata de una banda salteña con la que tocaré durante un par de años. El disco ya estaría armado porque son doce composiciones con letras de canciones donde fusionamos el rock, el jazz y el folclore.
De acá a diez años, me va a llegar la parte clásica, me veo componiendo algo para la Sinfónica; pero ahora quiero volver al rock y hacer bien las cosas que me hubiera gustado hacer, cuando yo era más joven, en aquella época y tenía mis bandas de rock pero quiero hacerlo desde una perspectiva salteña.

Tengo entendido que estás creando un nuevo movimiento artístico bajo el nombre de “Calchaquismo”...
DT - La idea general del movimiento engloba a todos los artistas de diversas artes que, para crear, se inspiran en el Valle Calchaquí, pero desde una perspectiva actual, desde “el hoy”. En todos los Valles Calchaquíes, donde ahora hay vino, antes se ha derramado mucha sangre y muchos pueblos originarios han desaparecido. Consideramos que toda esa “sangre derramada” se convirtió en vino. Pero “Calchaquismo” es lo que Salta “pinta hoy”, esta generación del 2010. Nosotros no estamos escribiendo igual que Castilla. Hay personas que creen que con Piazzola y con el Cuchi Leguizamón se terminaron las creaciones, pero siempre va a haber arte nuevo. No nos podemos quedar en los ‘80 y decir que “murió Piazzola y que no va a haber más tango” o que “se murió el Cuchi en el 2000 y que en Salta hasta aquí llegamos”. Si el Cuchi a los ’70 ya renegaba con los de Cultura, diciendo que “todos tienen un pepino en la oreja”, mirá si no vamos a renegar nosotros por el mismo tema.
El público salteño está actualmente muy “cerrado”, aparte el gobierno “lo cierra” aún más… hay que abrir la cabeza un poco. Pero el artista va a seguir peleando y capaz que de acá a cincuenta años van a venir las nuevas generaciones a presumir con obras negadas actualmente. De todos modos, yo seguiré produciendo música nueva por más que no quieran escuchar y ahí quedarán los discos.

¿Tenés pensado realizar una convocatoria para que los artistas se adhieran al “Calchaquismo”?
DT - La idea es realizar un encuentro congregando todas las áreas artísticas, pero también está bueno que las cosas se den naturalmente. Habría que “teorizar el presente”, no hace falta que teoricen sesenta años atrás. Hay mucha gente trabajando en “la historia de la música”, por ejemplo mientras fue compuesta la “bossa nova” ya estaban muchos teóricos brasileños teorizando sobre ella a la par, por eso ha sido un movimiento tan seguro.

¿El arte es “poder”?
DT - Claro, el arte es “poder”, con la diferencia que los artistas utilizan ese poder “sanamente”, en cambio los políticos tienen un poder pero lo utilizan “suciamente”. Pero el artista también se cansa y a ese poder lo puede utilizar en contra de los políticos. Yo podría dedicarles un disco.

Los artistas siempre están un pasito más allá. Los políticos hacen política, si no los votan pierden; pero nosotros igual vamos a seguir componiendo, porque si se ponen densos nosotros igual podemos componer un tema y los inmolamos para siempre. Entonces los políticos deberían portarse bien porque yo les puedo dedicar un disco, y ese disco va a quedar y todos se van a enterar de lo que son. Desde el lado de la composición los artistas somos muy peligrosos.

Daniel Tinte llenó su cántaro con numerosas influencias tradicionales, clásicas, modernas y contemporáneas; y no es ajeno a esta realidad pluricultural. El joven músico salteño, opta por destacar el detalle de la mixtura en sus composiciones, luchando por un espacio propio dentro de los jóvenes compositores salteños.

Nos despedimos y no me di cuenta por dónde se escabulló pero quedé pensando en sus sueños posibles, en nuestra provincia tan amada por sus artistas, y en los artistas con conciencias claras. Una vez más, exhalo esperanza y sonrío en calma.


Marissel Salomón
salomon.prensa@gmail.com